“La parábola de la gran cena”

(Lucas 14:15-24).

 

Introducción:

1.     En nuestra última lección encontramos a Jesús en la casa de uno gobernante que era fariseo.

a.      Había ido allí para comer, ese día era Sábado; Lucas 14:1.

b.     Observado cuidadosamente por los interpretes de la ley, y fariseos que estaban allí, sanó a un hidrópico y ellos se callaron sus objeciones por haberlo sanado en Sábado; Lucas 14:2-6.

c.     Observando Jesús como ellos escogían los mejores asientos, él les enseñó “la parábola de los convidados a las bodas” para enseñarles la importancia de la humildad; Lucas 14:7-11.

2.     Fue en esta ocasión que Jesús enseñó otra parábola...

a.      Es conocida como “la parábola de la gran cena”, y está registrada en; Lucas 14:7-11.

b.     Uno inmediatamente nota semejanza entre está parábola y la de “la fiesta de bodas”, que encontramos en; Mateo 22:1-14.

3.     Pero estas parábolas no son las mismas, no son iguales...

a.      La ocasión era diferente.

1)     La parábola de la fiesta de bodas fue actualmente enseñada en los últimos días de su ministerio, y la enseñó en el templo.

2)     La parábola de la gran cena fue enseñada mucho antes y la enseñó en la casa del fariseo.

b.     La aplicación es diferente.

1)     La parábola de la fiesta de bodas fue dirigida directamente a la nación de Israel, por haber rechazado al Hijo de Dios, al Hijo de Rey; Mateo 22:1-3.

2)     La parábola de la gran cena no esta limitada a ellos, tiene más bien un punto de orientación más general. 

 

[Siendo el punto de orientación es más general, necesitamos tener cuidado en hacer lo mejor posible la aplicación de esta parábola. Vamos a comenzar con algunas reflexiones básicas...]

 

1. Analizando la parábola.

 

A. La ocasión que dio lugar a esta parábola...

1.     Jesús estaba a la mesa en la casa de uno gobernante que era fariseo, estaban también allí un número de interpretes de la ley; Lucas 14:1-6.

a.      Acababa de enseñar la “parábola de los convidados a las bodas”; Lucas 14:7-11

b.     Entonces Jesús le dijo al fariseo que lo habían invitado a su casa, qué él debería de invitar a los que no le podían recompensar; Lucas 14:12-14.

1)     Jesús no está diciendo que nosotros no debemos de invitar a los amigos a la casa.

2)     Sus palabras son semejantes a las que encontramos en Juan 6:27; "Trabajad, no por la comida que perece, sino por.......".

a)     Sí entendemos esto literalmente, tenemos que concluir que está mal trabajar para vivir, pero eso no es lo que Jesús estaba diciendo. Cuando él dijo...

b)    "No por, sino por", es una manera gramaticalmente de decir qué trabajo debe ser enfatizado. En este caso la comida espiritual, es más importante que la comida material.

2.     Las palabras de Jesús motivaron a uno de los presentes a responder, y dijo; Lucas 14:15. 

a.      "Bienaventurado el que coma pan en el reino de Dios."

b.     Estas palabras fueron la respuesta a lo que dijo Cristo que pasaría, sí él invitaba a los que no le podían recompensar. "Te será recompensado en la resurrección de los justos" 14.

c.     Esta resurrección acontecerá, (es el estado eterno de los justos), entonces Dios recompensará a todos los que hayan hecho bien al pobre. Dios de quién todo depende, de quién su favor es vida, que da su amor y su bondad, que son mejores que la vida, recompensará personalmente de una manera como nadie lo puede hacer.

d.     Sí, el que coma pan en el reino de los cielos será dichoso, porque una fiesta, o banquete en el cielo es algo que se va a realizar; Mateo 8:11; Apocalipsis 19:9. Fue la expresión de uno de los que estaban sentados a la mesa, que dio lugar a que Jesús enseñara esta parábola.

 

B. La parábola en sí misma.

1.     Un hombre hizo una gran cena, y convidó a muchos; Lucas 14:16-17. Este hombre representa a Dios, el propósito de hacer a otros partícipes de sus ricas bendiciones al preparar esta cena se originó en su mente, en su generosidad. También en su beneplácito, (buena voluntad, su anhelo), y lo hizo desde antes de la fundación del mundo; Efe. 1:2, 9.

2.     Pero los invitados, uno a uno comenzaron a excusarse,  por eso muchos no son cristianos.

a.      Uno dijo, he comprado una hacienda y necesito ir a verla; Lucas 14:18.

b.     Otro dijo, he comprado cinco yuntas de bueyes, y voy a probarlos; Lucas 14:19. 

c.     Y otro dijo: Acabo de casarme, y por tanto no puedo ir; Lucas 14:20.  Ellos comenzaron a excusarse como sí fuera un favor su presencia en aquella gran cena, ellos se excusaron de no aceptar la esperanza de ir al cielo a través de Jesucristo, de no amar a Dios y guardar sus mandamientos, de no tener un corazón dispuesto para aceptar la palabra de Dios.  

3.     Entonces enojado por aquél desprecio aquél hombre dijo a su siervo que fuera e invitara a otros. Pero que fuera pronto porque no había tiempo que perder, porque la fiesta estaba lista.  

a.      Trae acá a los pobres, los mancos, los cojos y ciegos, a los despreciados; Lucas 14:21. 

b.     Aún así todavía había lugar, el Señor mando al siervo otra vez y le dijo. Ve por los caminos y por los vallados, y aprémialos a entrar, para que se llene mi casa; Lucas 14:22-23.

4.     Porque ninguno de los que fueron convidados, gustará mi cena; Lucas 14:24. La gran cena que Dios ha preparado no va a ser en vano, sí uno rehúsa aceptar la invitación, otro la aceptará, sí uno tira, o abandona su corona de la vida, otro la levantará.

 

[Jesús no explicó la parábola cómo lo hizo en otras ocasiones, él nos deja a nosotros ese trabajo, siendo así aquí están unos pensamientos concerniente a...]

 

2. La aplicación de la parábola.

 

    A. Dios a hecho maravillosas preparaciones para el futuro...

1.     La gran cena representa el tiempo después de la resurrección; Lucas 14:14-15. 

2.     Jesús indicó anteriormente que las bendiciones en el reino de los cielos son el estado eterno de los justos, enseñado a través de la figura de una cena; Mat. 8:11; Apoc. 19:9.

3.     Pablo habló de las maravillosas bendiciones que todavía están por venir: Efe. 2:7; "Para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús."

4.     Juan escribió las visiones concernientes estas bendiciones; Apo. 21:1-7, 9-12; 22:1-5. Cuál quiera que estos símbolos representan, ¿quién no quisiera experimentarlos?

   

    B. No todos los invitados van a experimentar estas bendiciones...

1.     Dios ha extendido graciosamente la invitación de la salvación a muchos, incluyendo estas bendiciones. Primero a los judíos, y después a los gentiles; Romanos 1:16.

a.      Dios desea que todos sean salvos, no quiere que nadie perezca; 1 Tim. 2:3-6; Tito 2:11; 2 Ped. 3:9. Pero es importante que el hombre piense concerniente a la salvación de su alma. Pero mientras las cosas materiales ocupen su tiempo, atención, su devoción y su voluntad, Cristo no podrá entrar en ese corazón.

b.     La invitación se ha hecho a todos; Apoc. 22:17; "Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente." No hay preferencia ni favoritismo, es para el pobre y el olvidado.  

2.     Desdichadamente muchos no aceptarán la invitación, mejor presentaran excusas.

a.      Muchas de estas excusas envolverán cosas buenas y nobles.

1)     Algunas serán responsabilidades de negocios, de trabajo, etc. Lucas 14:18-19.

2)     Otras serán responsabilidades familiares; Lucas 14:20.  

b.     El problema es que las prioridades están en el lugar equivocado, no debemos de permitir que lo material tengan más importancia que lo espiritual; Mat. 6:33; Lucas 10:38-42.

 

C. Aquellos que prueben estas bendiciones, pueden sorprendernos. 

1.     Muchos creen que esta parábola hace referencia a la oferta del evangelio a los gentiles, después que los judíos la rechazaron: Mateo 21:43; "Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él."

2.     Otros creen que hace referencia a la oferta de la salvación a los publicanos y pecadores, después que los líderes religiosos de aquellos días la rechazaron: Mateo 21:31-32; "¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su padre? Dijeron ellos: El primero. Jesús les dijo: De cierto os digo, que los publicanos y las rameras van delante de vosotros al reino de Dios. Porque vino a vosotros Juan en camino de justicia, y no le creísteis; pero los publicanos y las rameras le creyeron; y vosotros, viendo esto, no os arrepentisteis después para creerle." 

3.     ¿Podemos hacer una aplicación para nosotros hoy? Yo creo que sí debemos de hacerla...

a.      Muchos en la iglesia presentan excusas y no sirven al Señor como debieran.

b.     Otros con la actitud que tienen de justificarse a ellos mismos, esperan estar en la cena.

c.     Pero en ese día final, será el humilde, el despreciado, el fiel sirviente de Dios: Quién, cómo dijo el Señor, "gustará mi cena". Dice en Salmos 36:8; "Serán completamente saciados de la grosura de tu casa, Y tú los abrevarás del torrente de tus delicias."

 

Conclusión:

1.     El Señor ha preparado ciertamente “una gran cena” y ha extendido su invitación a todos. Dice Apoc. 19:9; "Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios". También dice 22:17; "Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente."    

2.     Está presente el peligro de permitir que las cosas de esta vida, nos impidan aceptar esta graciosa invitación. Lucas 14:18; "Y todos a una comenzaron a excusarse. El primero dijo: He comprado una hacienda, y necesito ir a verla; te ruego que me excuses."

3.     ¿Es usted uno de los que se van a inclinar a excusarse al escuchar la invitación del Señor? Excusarse como sí le fuera hacer un favor a Dios al estar presente en aquella gran cena, excusarse de no aceptar la esperanza de ir al cielo a través de Jesucristo, de no amar a Dios y guardar sus mandamientos, de no tener un corazón dispuesto para aceptar la palabra de Dios. 

 

Que la “parábola de la gran cena” nos sirva como una advertencia para todos...