"EL
EJEMPLO DE
(2
Reyes 4:8-37)
Introducción:
1. Sunem era una ciudad de la
tribu de Isacar y estaba en el camino entre Samaria y Carmel, un camino que
Eliseo recorría siempre. A través de la ventana de su amplia casa, la mujer Sunamita
y su esposo podían ver bien a todos los que pasaban por aquél camino tan
recorrido, los que venían de Samaria, o Carmel a Sunem. De entre todos ellos,
por su percepción y su habilidad la
mujer Sunamita pudo ver que aquél hombre que pasaba siempre por allí no era un
hombre ordinario. "Y ella dijo a su marido: He aquí ahora, yo entiendo que éste que
siempre pasa por nuestra casa, es varón santo de Dios." (2 Rey. 4:9).
¿Sería aquél manto humilde, la vara en su mano, la modestia y la actitud lo que
llamó su atención? Tal vez, lo que llamó su atención fue que aquél hombre era
diferente a los profetas de Baal y a todos los que pretendían ser piadosos.
Ella vio en Eliseo a un verdadero varón de Dios, distinguido por la pureza en
su vida y en su carácter.
2. ¿Qué es lo que nos enseña la
mujer Sunamita con su ejemplo? Ella fue una mujer importante que encontró
placer en hacer cosas buenas con sus riquezas. Nos enseña que nosotros podemos
hacer muchas cosas buenas, sí tenemos un espíritu generoso. No poner el corazón
y la confianza en nuestros bienes, pero sí tener la disposición de amar a Dios
y sus siervos como ella a Eliseo.
1. ¿Porque
A. Fue una mujer muy
hospitalaria; "Aconteció también que un día pasaba Eliseo por Sunem; y había
allí una mujer importante, que le invitaba insistentemente a que comiese;
y cuando él pasaba por allí, venía a la casa de ella a comer." (2
Rey. 4:8). Los deberes que ella tenía con su familia y con su hogar
como mujer, no fueron un problema para que ella se olvidara de esta
responsabilidad como mujer piadosa. Dijo Pablo; (Rom. 12:11-13). También;
(Heb.
13:2).
B. Fue una mujer generosa; "Yo
te ruego que hagamos un pequeño aposento de paredes, y pongamos allí cama,
mesa, silla y candelero, para que cuando él viniere a nosotros, se quede en
él." (2 Rey. 4:10). En el versículo anterior podemos ver que ella
no se conformó con compartir con el profeta y su siervo sus alimentos. Por su
espíritu generoso y porque ella estaba convencida el bien que iba a hacer al
ver por aquél varón de Dios. Ella convenció a su marido para que hicieran aquel
aposento, y el profeta también pudiera descansar al estar entre ellos. Lo cual
él hizo; "Y aconteció que un día vino él por allí, y se quedó en aquel aposento,
y allí durmió." (2 Rey. 4:11). Cuanta necesidad hay de que
nosotros estemos conscientes de las necesidades de nuestros hermanos, y
especialmente todos aquellos que están consagrados a servir a Dios, a la
iglesia y a todos cuantos necesiten de ellos. Y que cumplamos con ellos esos
deberes; (Rom. 16:1-2; 1 Cor. 16:10-11, 15-16; 1 Tesa. 5:12-13).
C. Fue una mujer que tenía un
deseo grande de servir; Le invitaba insistentemente a que
comiese, Ver; 8. Hubo solicitud y esmero en todo lo
que ella hizo, Ver; 13. ¿Tenemos nosotros esta actitud?. ¿Tenemos esta
disposición?. ¿Buscamos la oportunidad para servir?. Dijo Pablo; "No
nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no
desmayamos. Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y
mayormente a los de la familia de la fe." (Gál. 6:9-10).
D. Fue una mujer que lo que hizo,
lo hizo sin esperar nada a cambio; "Dijo él entonces a Giezi: Dile: He
aquí tú has estado solícita por nosotros con todo este esmero; ¿qué quieres que
haga por ti? ¿Necesitas que hable por ti al rey, o al general del ejército? Y
ella respondió: Yo habito en medio de mi pueblo." (2 Rey. 4:13).
¿Qué quiso decir ella con sus palabras?. Ella enseñó un espíritu de
contentamiento, estaba feliz allí, con lo que tenía alderredor de ella. Su
familia, sus vecinos eran sus amigos y sus protectores. Además no tenía ningún
problema a manera que la ayuda de un mediador fuera necesaria. ¿Hacemos
nosotros algo esperando recompensa?. Dijo Cristo; (Lucas 6:35-36; Hech. 20:35).
¿Estamos contentos con lo que tenemos?. Familia, hijos e hijas, hogar, trabajo,
alimentos, ropa etc. (1 Tim. 6:6-8).
2. Dios Bendijo A
A. Dándole algo que ella no tenía
y que la hacía una mujer desdichada en Israel, un hijo. Para una esposa en Israel incapaz de tener hijos,
era causa de reproche. Dijo Raquel; "Y concibió, y dio a luz un hijo, y
dijo: Dios ha quitado mi afrenta;" (Gén. 30:23). Recordemos a Ana;
"Y
su rival la irritaba, enojándola y entristeciéndola, porque Jehová no le había
concedido tener hijos." (1 Sam. 1:6). La mujer Sunamita lo tenía
todo, menos la dicha de tener un hijo. Le preguntó Eliseo a su siervo Giezi, ¿Qué,
pues, haremos por ella? Y Giezi respondió: "He aquí que ella no tiene
hijo, y su marido es viejo." (2 Rey. 4:14). Y Dios se lo concedió;
(4:15-17).
B. También la bendijo Dios en
tiempos difíciles, cuando se le enfermó y murió aquél hijo. "Y
el niño creció. Pero aconteció un día, que vino a su padre, que estaba con los
segadores; y dijo a su padre: ¡Ay, mi cabeza, mi cabeza! Y el padre dijo a un
criado: Llévalo a su madre. Y habiéndole él tomado y traído a su madre, estuvo
sentado en sus rodillas hasta el mediodía, y murió." (2 Rey. 4:18-20).
Después de poner a su hijo sobre la cama del varón de Dios, la sunamita se fue
a buscar a Eliseo; (4:21-27). Cuando lo encontró; "Ella dijo: ¿Pedí yo hijo a
mi señor? ¿No dije yo que no te burlases de mí?" (4:28). Cuando
Eliseo llegó a la casa de la sunamita, cerró la puerta tras ambos y oró a Jehová;
(4:32-35).
Después él llamó a Giezi para que este llamara a la sunamita y le dijo;
"Llama
a esta sunamita. Y él la llamó. Y entrando ella, él le dijo: Toma tu hijo. Y
así que ella entró, se echó a sus pies, y se inclinó a tierra; y después tomó a
su hijo, y salió." (4:36-37). También la bendijo después que ella
perdió todos sus bienes por haberse ausentado de allí por siete años; (2
Rey. 8:1-6).
Conclusión:
El ejemplo de la mujer sunamita es uno de fe, de hospitalidad, de
un espíritu generoso, con un grande deseo de servir sin esperar nada a cambio,
además de eso una mujer conforme y feliz. Pero no podemos pasar por alto otras
cosas, fue una mujer humilde, una esposa sabia, prudente, respetuosa con su
marido. Ella consultó respetuosamente lo que hicieran, no hizo nada sin su
consentimiento; (4:10). Además fue una buena madre, vio por su hijo enfermo y
cuando murió fue a buscar al varón de Dios llena de amargura; (4:27).
Como hacen falta mujeres así en la iglesia, tanto trabajo que tienen; (Tito
2:4-5). "Mujer virtuosa, ¿quién la hallará?. " (Prov. 30:10-31).
Juan Antonio Salazar