“La parábola del
tesoro escondido”
(Mateo 13:44)
Introducción:
1.
En nuestro tema de las parábolas
de Jesús, nosotros hemos visto...
a.
Diferentes maneras en que el
mensaje del reino de los cielos es recibido; “El Sembrador”.
b.
Los esfuerzos de Satanás de
corromper el carácter del reino, pero la consumación final del reino será de
pureza y esplendor, eso se nos asegura en la parábola del trigo y la cizaña.
c.
El crecimiento y el desarrollo
del reino se nos asegura en las parábolas de la semilla de mostaza y de la lavadura.
2.
Cada una de estas parábolas las
encontramos en Mateo 13, y al continuar examinando este capítulo
encontraremos más todavía.
a.
Dos de ellas las encontramos en Mateo
13:44-46.
1)
Una es “la parábola del tesoro
escondido”.
2)
La otra es “la parábola de la
perla de gran precio”.
b.
Igual que las parábolas de la
semilla de mostaza y la levadura, donde encontramos un mensaje semejante, aquí
encontramos también lo mismo.
1)
El tema de las parábolas
anteriores es de crecimiento y desarrollo.
2)
El tema de estas parábolas es del
valor precioso del reino de los cielos.
[En
esta lección nos concentraremos en la “parábola del tesoro escondido”,
comenzando con...]
I:-La
explicación de la parábola.
A.
Los detalles de la parábola...
1.
Un hombre encontró un tesoro
escondido en un campo, primero fue y lo escondió, luego procedió a comprar
aquél campo. Aunque tuvo que vender todo lo que tenía para poder comprar el
campo, lo hizo con la anticipación de aquél tesoro, que con todo derecho le
pertenecía.
2.
Jesús es el verdadero tesoro, en
él está la abundancia para hacernos ricos y útiles.
3.
El evangelio es el campo donde
está el tesoro escondido, cuando lo haya lo esconde de nuevo, denota un genuino
celo que no permitirá que Satanás arrebate lo qué es suyo.
B. El
significado de la parábola.
1.
El significado de esta parábola
está en enfatizar el valor que tiene el reino de los cielos.
a.
El reino de los cielos vale
infinitamente más de lo que cuesta ser un discípulo de Cristo, y aquellos que
saben donde está el tesoro, con gozo dejan todo lo demás para asegurarlo.
b.
El reino de los cielos es el
apreciado reconocimiento de las reglas de Dios sobre el corazón y la vida,
incluyendo la salvación del presente y del futuro. Es el gran privilegio de
haber sido hechos una bendición para otros, para la gloria de Dios. Todo esto
es un inestimable y precioso tesoro, qué aquél que lo entienda y lo obtenga,
estará dispuesto a dejar toda cosa que estorbe obtener ese tesoro.
2.
Lo que distingue esta parábola de
la siguiente, es el valor del reino de los cielos a una persona que
accidentalmente lo encuentra.
a.
Aunque no lo andaba buscando, su
valor fue inmediatamente reconocido.
b.
El reino de los cielos ha sido y
será el lugar de salvación para muchos. Nosotros debemos de aprender que el
propósito de esta lección es asegurar ese tesoro incalculable de salvación para
aquellos que lo descubran y lo obtengan.
C. El
apóstol Pablo es un ejemplo de ello...
1.
Él descubrió este tesoro de una
manera inesperada.
a.
Iba de camino a Damasco a
perseguir discípulos: Dice Hechos 9:1-2; “Saulo, respirando todavía
amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, fue al sumo sacerdote, y le
pidió cartas para las sinagogas de Damasco, para que si encontraba algunos que
pertenecieran al Camino, tanto hombres como mujeres, los pudiera llevar atados
a .........”.
b.
Él pensaba que estaba bien: Dice
Hechos 26:9-11; “Yo ciertamente había creído que debía hacer muchos males
en contra del nombre de Jesús de Nazaret. Y esto es precisamente lo que hice en
Jerusalén; no sólo encerré en cárceles a muchos de los santos con la autoridad
recibida de los principales sacerdotes, sino que también, cuando eran
condenados a muerte, yo daba mi voto contra ellos. Y castigándolos con
frecuencia en todas las sinagogas, procuraba obligarlos a blasfemar; y locamente
enfurecido contra ellos, seguía persiguiéndolos aun hasta en las ciudades
extranjeras”.
c.
Pero cuando él encontró al Señor,
aprendió su voluntad y no vaciló en llevarla acabo, aunque el precio a pagar,
fuera muy grande: Dice Hechos 26:19-23; “Por consiguiente, oh rey Agripa,
no fui desobediente a la visión celestial, sino que anunciaba, primeramente a
los que estaban en Damasco y también en Jerusalén, y después por toda la región
de Judea, y aun a los gentiles, que debían arrepentirse y volverse a Dios, haciendo
obras dignas de arrepentimiento. Por esta causa, algunos judíos me prendieron
en el templo y trataron de matarme. Así que habiendo recibido ayuda de Dios,
continúo hasta este día testificando tanto a pequeños como a grandes, no
declarando más que lo que los profetas y Moisés dijeron que sucedería: que el
Cristo había de padecer, y que por motivo de su resurrección de entre los
muertos, Él debía ser el primero en proclamar luz tanto al pueblo judío como a
los gentiles”.
2.
Él valorizó lo que había encontrado.
a.
A veces vale la pena, apreciar lo
que en verdad es de valor. Dice Filipenses 3:4-11; “Aunque yo mismo
también podría confiar en la carne. Si algún otro cree tener motivo para
confiar en la carne, yo mucho más: circuncidado el octavo día, del linaje de
Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley,
fariseo; en cuanto al celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia
de la ley, hallado irreprensible. Pero
todo lo que para mí era ganancia, lo he estimado como pérdida por amor de
Cristo. Y aún más, yo estimo como pérdida todas las cosas en vista del
incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor, por quien lo he perdido
todo, y lo considero como basura a fin de ganar a Cristo, ser hallado en Él, no
teniendo mi propia justicia derivada de la ley, sino la que es por la fe en
Cristo, la justicia que procede de Dios sobre la base de la fe, y conocerle a El, el poder de su
resurrección y la participación en sus padecimientos, llegando a ser como El en
su muerte, a fin de llegar a la resurrección de entre los muertos”.
b.
Cuando escribió el “evangelio de
la gloria de Dios”, él hizo referencia de él, como un tesoro: Dice 2 Cor. 4:7; “Pero
tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la extraordinaria grandeza del poder
sea de Dios y no de nosotros”.
c.
También mencionó en sus escritos
los “tesoros de sabiduría y conocimiento” que nosotros encontramos en Cristo:
Dice Col. 2:1-3; “Porque quiero que sepáis qué gran lucha tengo por
vosotros y por los que están en Laodicea, y por todos los que no me han visto
en persona, para que sean alentados sus corazones, y unidos en amor, alcancen
todas las riquezas que proceden de una plena seguridad de comprensión,
resultando en un verdadero conocimiento del misterio de Dios, es decir, de
Cristo, en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del
conocimiento”.
[Pablo
claramente consideró que Cristo y su reino, son un tesoro que vale la pena para
que uno deje todo lo que sea necesario para obtenerlo. ¿Qué es lo que tiene el
“reino de Cristo” que lo hace algo de mucho valor?]
II:-El
valor del reino es uno que excede.
A.
Es un refugio del poder de las tinieblas; Colosenses 1:13.
1.
Fuera del reino de los cielos,
uno está en el reino de Satanás: Dice Efesios 2:1-3; “Y Él os dio vida a
vosotros, que estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales
anduvisteis en otro tiempo según la corriente de este siglo, conforme al
príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de
desobediencia, entre los cuales también todos nosotros en otro tiempo vivíamos
en las pasiones de nuestra carne, satisfaciendo los deseos de la carne y de la
mente, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás”.
Esta bajo su influencia y atrapados en nuestros pecados.
2.
Pero el reino de Cristo nos
ofrece libertad y refugio.
a.
Somos libertados de la culpa y
dominio del pecado, para que podamos servir a Dios: Dice Romanos 6:17-18; “Pero
gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, os hicisteis obedientes
de corazón a aquella forma de doctrina a la que fuisteis entregados; y habiendo
sido libertados del pecado, os habéis hecho siervos de la justicia”.
b.
Dios no
permitirá que seamos tentados más de los que podemos resistir: Dice 1 Cor.
10:13; “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea común a los
hombres; y fiel es Dios, que no permitirá que vosotros seáis tentados más allá
de lo que podéis soportar, sino que con la tentación proveerá también la vía de
escape, a fin de que podáis resistirla”.
B. Es
un lugar de justicia, paz y gozo; Romanos 14:17.
1.
De justicia a traves de la fe en
Cristo, en quién todos nuestros pecados son perdonados: Dice Filipenses 3:8-9; “Y
aún más, yo estimo como pérdida todas las cosas en vista del incomparable valor
de conocer a Cristo Jesús, mi Señor, por quien lo he perdido todo, y lo
considero como basura a fin de ganar a Cristo,
y ser hallado en El, no teniendo mi propia justicia derivada de la ley,
sino la que es por la fe en Cristo, la justicia que procede de Dios sobre la
base de la fe”.
2.
Una paz de Dios que sobre pasa
todo entendimiento: Dice Filipenses 4:6-7; “Por nada estéis afanosos;
antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean
dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios. Y la paz de Dios, que
sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestras mentes en
Cristo Jesús”.
3.
Y un gozo en
el Señor sin importar cuales sean las circunstancias: Dice Filipenses 4:4; Regocijaos
en el Señor siempre. Otra vez lo diré: ¡Regocijaos! También en 2:17-18;
“Pero aunque yo sea derramado como libación sobre el sacrificio y
servicio de vuestra fe, me regocijo y comparto mi gozo con todos vosotros. Y
también vosotros, os ruego, regocijaos de la misma manera, y compartid vuestro
gozo conmigo”.
C. Un
reino inconmovible; Hebreos 12:25-29.
1.
Un reino que nunca será
destruido: Dice Daniel 2:44; “En los días de estos reyes, el Dios del
cielo levantará un reino que jamás será destruido, y este reino no será
entregado a otro pueblo; desmenuzará y pondrá fin a todos aquellos reinos, y él
permanecerá para siempre”.
2.
Por lo tanto será un reino
eterno: Dice 2 Ped. 1:10-11; “Así que, hermanos, sed tanto más diligentes
para hacer firme vuestro llamado y elección de parte de Dios; porque mientras
hagáis estas cosas nunca tropezaréis; pues de esta manera os será concedida
ampliamente la entrada al reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo”.
D. Será
un reino destinado para gloria eterna; 1 Cor. 15:21-26.
1.
Presentado por Cristo al Padre en
la segunda venida, aquellos que de verdad son “hijos del reino”, resplandecerán
como el sol en el reino de su Padre; (Mateo 13:41-43).
2.
Desde ese momento en adelante,
los hijos del reino experimentarán la comunión con Dios en toda su plenitud: (Apocalipsis
21:1-5, 9-12, 22-27).
Conclusión:
1.
Considerando las bendiciones
presentes y futuras que encontramos en el reino de los cielos, tal vez podamos
apreciar porque el reino de los cielos tiene un valor incalculable.
a.
Aunque no lo andábamos buscando
de una manera activa, pero lo encontramos de una manera inesperada.
b.
El valor es reconocido por
algunos, quiénes inmediatamente están dispuestos a pagar el precio que sea
necesario.
2.
¿Cuál es el valor del reino de
los cielos? Ojalá que usted le pudiera preguntarle a...
a.
A Esteban, el primer discípulo
que dio su vida, muerto a pedradas: Hechos 7:57-60; “Entonces ellos
gritaron a gran voz, y tapándose los oídos arremetieron a una contra él. Y
echándolo fuera de la ciudad, comenzaron a apedrearle; y los testigos pusieron
sus mantos a los pies de un joven llamado Saulo. Y mientras apedreaban a
Esteban, él invocaba al Señor y decía: Señor Jesús, recibe mi espíritu. Y
cayendo de rodillas, clamó en alta voz: Señor, no les tomes en cuenta este
pecado. Habiendo dicho esto, durmió”.
b.
A los primeros cristianos que
sufrieron una cruel persecución: Hechos 8:1-4; “Y Saulo estaba en
completo acuerdo con ellos en su muerte. “En aquel día se desató una gran
persecución en contra de la iglesia en Jerusalén, y todos fueron esparcidos por
las regiones de Judea y Samaria, excepto los apóstoles. Y algunos hombres
piadosos sepultaron a Esteban, y lloraron a gran voz por él. Pero Saulo hacía
estragos en la iglesia entrando de casa en casa, y arrastrando a hombres y
mujeres, los echaba en la cárcel. Así que los que habían sido esparcidos iban
predicando la palabra”.
c.
Al apóstol Pablo, quién también
sufrió tanto por el reino: (2 Tim. 3:10-11; 4:6-8, 16-18).
d.
Y al Señor Jesús qué lo dio todo
para hacerlo posible: Filipenses 2:5-8; “Haya, pues, en vosotros esta
actitud que hubo también en Cristo Jesús, el cual, aunque existía en forma de
Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse, sino que se
despojó a sí mismo tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres.
Y hallándose en forma de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente
hasta la muerte, y muerte de cruz”. Yo estoy seguro qué sí tuviéramos
la oportunidad de preguntarles a cada uno de ellos del valor del reino, si
valió la pena, todos a una dirían: ¡Sí, valió la pana darlo todo!
3.
Pero ¿qué de nosotros? ¿Estamos
dispuestos a pagar el precio requerido para obtener el tesoro del reino? El
precio de arrepentimiento, es de una completa sumisión a la voluntad de Cristo:
(Mateo 28:18-20). El precio de poner el reino de Dios primero en
nuestras vidas; 6:33.
4.
Nuestra respuesta al evangelio, y
en cómo vivimos nuestra vida como cristianos, reflejará la estimación que
nosotros le damos al “tesoro del reino de los cielos”.