"El hogar que Dios desea"
(Efesios 5:21-6:4).
Introducción:
1. Ninguna familia podrá ser lo que debe ser,
a menos que todos los miembros de ella respeten a Dios. Lo cuál debe ser expresado
con términos prácticos, esto significa que cada miembro de la familia debe ser
cristiano —un verdadero cristiano, fiel, dedicado.
2. Nada hay de más valor para mi, qué el tema
de la familia, y quiero usar para éste tema
Efesios 5. ¿Qué otro texto había, mejor que éste, que pudiera servir de
introducción al tema del matrimonio y la familia? En esta lección deseo incluir
observaciones, tanto para los padres, como para los hijos, comencemos leyendo; (Efesios
5.21-33; 6:4).
1. ¿Cuáles son las características del
hogar que Dios desea?
A. EL DESINTERÉS; (5:21).
a. “Someteos unos a otros en el temor de Dios”. Qué no exista
egoísmo en ningún miembro de la familia. Todos debemos preocuparnos por los
demás miembros de nuestras familias, más que por nosotros mismos. Pero esto
comienza con los padres...
1) Notemos lo que dijo Salomón de la mujer virtuosa; (Prov.
31:10-31).
2) ¡Cuán hermoso es que el esposo aprecie a su esposa! (1 Pedro
3.7).
b.
El principio de la sumisión mutua se enseña por todo el Nuevo Testamento.
1) Filip. 2:3-4; "Nada hagáis por
contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los
demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino
cada cual también por lo......"
2) Jesús es nuestro ejemplo perfecto: Mateo 20:28; "Como el
Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida
en rescate por muchos."
3) Dijo Pablo del amor que debe haber en nosotros: 1 Cor.
13:5; "El amor no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se
irrita, no guarda rencor."
B.
a.
Si las relaciones entre los miembros del hogar han de ser lo que deben ser,
deben comenzar por ser relaciones cristianas; esto es lo primero y lo más
importante. El versículo 21, manda que nos sometamos “unos a otros en el
temor de Dios”. La palabra “temor” se refiere al temor piadoso, a la
más profunda clase de respeto o de reverencia.
b.
Ninguna familia podrá ser lo que debe ser, a menos que todos los miembros de
ella respeten a Dios. Expresándolo con términos prácticos, esto significa que
cada miembro de la familia debe ser cristiano —un verdadero cristiano, fiel,
dedicado. ¿Somos nosotros esta clase de cristianos? Sí no lo somos, ¿sé irá a
gobernar ese hogar en conformidad con la palabra de Dios? De no ser así, ¿qué irá a pasar en nuestro hogar. No será un hogar cómo
Dios desea, y no nos bendecirá como a hogar, o familia: (Salmos 128:1-4).
C.
a. Estos versículos implican ciertas
responsabilidades dadas por Dios a cada miembro del hogar cristiano. Se refiere
al esposo, a la esposa y a los hijos. Efesios 5:23-24, expresa claramente que “Cristo
es cabeza de la iglesia”, y que la iglesia ha de estarle sujeta a él. A él
se le ha dado “toda potestad... en el cielo y en la tierra”. Por lo
tanto, en el hogar, el esposo, la esposa y los hijos deben estarle sujetos a
él.
b. Igualmente, “el marido es
cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su
cuerpo, y él es su Salvador”. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo,
así también las casadas lo estén a sus maridos en todo”. La esposa debe
estar sujeta a Cristo y a su esposo.
c.
Efesios 6.1 expresa que los hijos del hogar, deben obedecer a sus padres: “Hijos,
obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo”. Ellos deben
estar sujetos a Cristo, y a sus padres. Para que el hogar sea como Dios lo
desea, cada miembro de la familia debe estar dispuesto a aceptar las
responsabilidades que Dios ha dado.
D. EL AMOR; (5:25,
28-29, 33).
a. El apóstol se
propuso evitar que pasáramos por alto tal verdad, por eso la mencionó tres
veces en el texto bajo estudio:
1) “Maridos, amad a vuestras
mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella”.
2) “Así también los maridos
deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos”.
3) “Por lo demás, cada uno de
vosotros ame también a su mujer como a sí mismo”.
b.
¿Cómo ha de amar un marido a su esposa? “Así como Cristo amó a la iglesia”. ¿Qué
clase de amor tuvo Cristo por la iglesia? ¿Un “amor” despreciativo, vengativo,
egoísta? ¿Un “amor” que se complace en dictar
reglas con el fin de probar que él es el “jefe”. ¡No! El amor de Cristo
es un amor desinteresado; fue por ese gran amor que él “se entregó a sí mismo”
por la iglesia. Jesús en realidad amó a la iglesia más que a su propio cuerpo
—¡pues él dio su cuerpo en la cruz para poder comprar la iglesia!.
c.
Por supuesto, que esta clase de amor debería caracterizar todas las relaciones
entre todos los miembros de la familia: Las esposas deben amar a sus esposos,
los padres deben amar a sus hijos, los hijos deben amar a sus padres. Pablo le
dijo a Tito que a las mujeres jóvenes debía enseñárseles a “amar a sus
maridos y a sus hijos” (Tito 2.4). El amor es lo que le da vida al hogar.
E.
a. Los versículos 25-27, nos hablan de una meta
que Jesús está tratando de alcanzar a través de su relación amorosa con su
esposa espiritual: “Cristo amó a la iglesia, y se entregó por ella, para
santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a
fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni
arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha”. Note la
expresión que dice: “que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante”. Jesús
mismo es santo, puro y fiel para con la iglesia. El desea una esposa pura y
santa, que le sea fiel a él.
b.
Notemos lo que dijo Pablo a los Tesalonicenses: 1 Tes. 4:2-5; "Porque
ya sabéis qué instrucciones os dimos por el Señor Jesús; pues la voluntad de
Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación; que cada uno de
vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor; no en pasión de
concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios."
c.
Hoy día oímos decir que “la infidelidad en realidad no le causa daño al
matrimonio; de hecho, en algunos casos, podría incluso mejorarlo”. Esto es una
mentira del diablo, la relación matrimonial que puede cultivarse y madurar, es
aquella en la que dos personas se han comprometido el uno al otro para el resto
de sus vidas. El escritor de Hebreos
habló de ello claramente cuando dijo: “Honroso sea en todos el matrimonio, y
el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los
adúlteros los juzgará Dios” (Heb. 13:4).
F. EL RESPETO;
(5:21, 28, 33; 6:2, 4).
a. Efesios 5:21 comienza con el concepto del
respeto “en el temor de Dios”, y termina con el mandamiento de respetar,
“y la mujer respete a su marido”. La palabra “temor” del 21 es un
sustantivo y la palabra “respeto” del 33 es un verbo; pero las dos se originan
en el mismo principio del griego, y que significan “respeto profundo, de todo
corazón”.
b. Como cristianos que somos, tenemos razones
poderosas para respetar a los demás miembros de nuestros hogares: Debemos
respetar en unos y otros la condición de seres humanos que tenemos. Debemos
respetarnos en unos a otros por ser miembros de la misma familia. Si todos
somos cristianos, debemos respetar la condición de que somos hermanos y
hermanas en Cristo. Cuando los hijos llegan a obedecer, ellos no solamente son
“queridos hijos, e hijas”, sino que ahora son mis hermanos en Cristo y por ello
merecen todo mi respeto y consideración.
c. El ser parte de una familia en
la que se muestra el respeto mutuo, es algo maravilloso: Los esposos no
humillan a sus esposas; las esposas no se ríen de la incapacidad de sus
esposos; los padres no se comportan como si los hijos fueran tontos, y los
hijos son corteses y respetuosos para con sus amorosos padres.
CONCLUSIÓN:
1. ¿Cómo es el hogar
que Dios desea? Es un lugar en el que prevalece el desinterés, la reverencia,
la responsabilidad, el amor, la santidad, y el respeto. Si nos comportamos de
tal manera, cada uno de nosotros deberá hacer lo que debe, y cada uno será lo
que debe.
2. ¿Qué puedo hacer yo
para mejorar mi hogar? ¿Qué puedo hacer yo para mejorar las relaciones entre
los miembros de mi familia? Si usted no es cristiano, el primer paso que debe
dar es el de convertirse en hijo de Dios; (Marcos 16.16; Hechos 2.38).
Si usted es un cristiano infiel, su primer paso es regresar al Señor y a su
iglesia; (Hechos 8.22; Santiago 5.16). Si usted necesita obedecerle a
él, ahora es el momento de hacerlo.
3. Cuando predico sobre el tema del matrimonio y el hogar, cada vez que
predico sobre el hogar, enfatizo que se trata del hogar cristiano, lo cual
significa que todo miembro de éste deberá ser un cristiano fiel. Luego les
explico a todos cómo llegar a ser cristianos, o cómo ser restaurados —y les
exhorto a responder. ¿Alguien desea responder esta mañana?
Juan
Antonio Salazar