“Bendiciones Y Responsabilidades Al Ser Cristianos”

 

Introducción:

1. Todos alguna vez hemos tenido un evento grande en nuestra vida, por ejemplo, un nacimiento, una graduación, una boda, un aniversario, o una muerte.

2. Pero el evento mas importante  para cualquier persona, es el venir a ser cristiano.

    a). ¿Porqué?, porque nos afectará a unos y a otros por una eternidad.

    b). Desafortunadamente muchos que venimos a ser cristianos no lo apreciamos, y sí eso llega a suceder, ya es muy tarde en nuestra vida.

    c). Nuestro servicio a Dios será  mas  productivo e  infinitamente  mas  placentero  si  nosotros

         entendemos el verdadero significado de lo que es el ser cristiano, el ser hijos de Dios.

 

Esta lección es con el propósito de animarnos unos a otros a acercarnos mas a Dios, a producir el fruto que Cristo espera de nosotros y a ser mejores discípulos de Jesús. Consideremos algunas de las bendiciones y de las responsabilidades que tenemos como cristianos.

 

1. Tenemos a Dios como nuestro Padre Celestial.  (1 Jn. 3:1).     

 

    A. Consideremos la bendición de tener a Dios como nuestro Padre.

         1. El es el origen de toda buena dádiva; (Sant. 1:17; Mat. 7:11).

         2. El que nos provee de consuelo en nuestras aflicciones; (2 Cor. 1:3-6, 7:6).

         3. Cuando es necesario, él con amor nos disciplina; (Heb. 12:5-11, Apoc. 3:19). 

         4. Ha prometido que nunca va a desampararnos; (Heb. 13:5-6; Josué 1:5).

 

     B. Pero tenemos responsabilidades por tener a Dios como Padre.

         1. Nosotros debemos de someternos a él; (Sant. 4:7; Hech. 9:6).

             a). También a su palabra; (1 Tesa. 2:13; Hech. 20:32).

             b). A su providencia que trabaja en nuestras vidas; (1 Ped. 5:6-11).

         2. Debemos de acercarnos a Dios; (Sant. 4:8; Mat. 11:28).

             a). Siempre ha sido su deseo; (Mat. 23:37; Apoc. 3:20).

             b). Acerquémonos a Dios, limpiando nuestras manos  y purificando  nuestros  corazones; (Sant. 4:8). En el cristiano esto requiere buscar el perdón de Dios cuando  pequemos,  

                  un arrepentimiento sincero, confesar nuestras faltas y orar; (1 Jn. 1:9; Sant. 5:16).

 

2. Tenemos a Cristo como nuestro sumo sacerdote.  (1 Cor. 8:6; Heb. 4:14).

 

    A. Pensemos por un momento en esta bendición.

         1. Él es nuestro Señor, y gobierna sobre todo el mundo; (1 Tim. 6:15-16; Apoc. 1:5-6).

             a). Se le dio toda autoridad en el cielo y en la tierra; (Mat. 28:18; Efe. 1:20-23).

             b). Todo esta sujeto a él; (1 Ped. 3:22; 1 Cor. 15:23-24).

             c). Con todo eso, él nos llama a nosotros sus hermanos; (Heb. 2:11-12; 3:1-2, 6).

         2. Siendo sumo sacerdote intercede por nosotros; (Rom. 8:34).

             a). Como sumo sacerdote entiende todo lo que pasamos; (Heb. 2:17-18; 1 Cor. 10:13).

             b). Permanece para siempre para interceder por nosotros; (Heb. 7:24-25; 1 Jn. 2:1).

 

    B. ¿Cuales son nuestras responsabilidades para con por ser nuestro sumo sacerdote?.

         1. Si en verdad es nuestro Señor, necesitamos hacer lo que él dice; (Luc. 6:46; Mal. 1:6).

             a). Observando, haciendo cuidadosamente su doctrina; (Mat. 28:18-20; Tito 2:1).

             b). Guardando sus mandamientos; (Jn. 15:10-14; 14:15; 1 Jn. 5:2-3).

         2. Reconocerlo como nuestro sumo sacerdote y buscarlo en nuestras angustias; (Heb. 4:16)

             a). Para que se compadezca de nosotros y nos de el socorro necesario. (Heb. 7:25).

             b). Se requiere de nosotros una oración fervorosa, como la de Jesús; (Luc. 22:39-44).

 

3. El Espíritu Santo mora en nosotros.  (1 Cor. 3:16).

 

    A. Bendiciones maravillosas son atribuidas al Espíritu Santo por morar en nosotros.

        1. La fuerza para hacer morir en nosotros las obras malas; (Rom. 8:11-13; Efe. 3:16, 20).

        2. Nos ayuda en nuestra debilidad, no sabemos como pedir o expresar; (Rom. 8:26-27). 

    B. ¿Cuales responsabilidades tenemos con el Espíritu Santo por morar en nosotros?.

        1. El guardar el templo de Dios, la iglesia pura, santa; (1 Cor. 3:16-17; Efe. 5:27).

        2. Glorificando a Dios en nuestros cuerpos; (1 Cor. 6:18-20; Rom. 6:11-13, 19).

        3. Andando en el Espíritu, produciendo los frutos del Espíritu; (Gál. 5:16-18, 22-25).

           a). Pensando, ocupándonos en las cosas del Espíritu; Rom. 8:5-6; Col. 3:1-2).

           b). Meditando en la palabra de Dios, que es la espada del Espíritu; (Efe. 6:17).

 

4. La iglesia como nuestra familia.  (1 Tim. 3:15).

 

    A. Que bendición tan grande de tener a la iglesia como nuestra familia.

        1. Los miembros vienen a ser como padres, madres, hermanos y hermanas; (1 Tim. 5:1-2).

        2. Al convertirnos vienen a remplazar lo que perdemos; (Mar. 10:28-30; Mat. 12:46-50).

    B. Responsabilidades que tenemos con la iglesia por tenerla como familia.

        1. Edificarnos, estimularnos al amor y a las buenas obras; (Heb. 10:24-25).

            a). Es necesario congregarnos regularmente; “No dejando de congregarnos”.

            b). Pero en necesario contribuir mutuamente; (Efe. 4:15-16; Col. 2:19).

        2. Llevando las cargas de los demás, ayuda espiritual; (Gál. 6:1-2; Rom. 14:1).

            a). Esa es la ley de Cristo; ejemplo nos dio llevando nuestra carga; (Isa. 53:4-6, 12).

            b). Para esto debemos conocernos bien unos a otros, para depender y dar apoyo.

 

Conclusión:

Tenemos mucha mas bendiciones y responsabilidades como cristianos, ojalá que estas sean suficientes para que podamos ver que bendición es tan grande el ser cristianos. Es muy importante que nosotros hagamos un esfuerzo honesto en comprenderlo, y poder ver también lo importante que es el cumplir con nuestras responsabilidades. Podemos perder las bendiciones que tenemos; "Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo; antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado. Porque somos hechos participantes de Cristo, con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio, entre tanto que se dice: Si oyereis hoy su voz, No endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación." (Heb. 3:12-15).  

                                                                                                       Juan Antonio Salazar