“Tratad
benignamente por amor de mi al joven Absalón”
2 Samuel
18:5.
Introducción:
Las instrucciones que David dio a sus capitanes acerca de cómo
tratar al jefe del ejército opuesto, fueron unas muy extrañas. Él no se
comporto benignamente con Goliat. Dice 1 Sam.
17:50-51; “Así
venció David al filisteo con honda y piedra; e hirió al filisteo y lo mato, sin
tener David espada en su mano. Entonces corrió David y se puso sobre el
filisteo; y tomando la espada de el y sacándola de su vaina, lo acabo de matar,
y le corto con ella la cabeza. Y cuando los filisteo vieron a su paladín
muerto, huyeron”. Tampoco cuando peleo contra los Gerusuritas,
Gestitas y Amalecitas; (1 Sam. 27:8-9). Ni con los Filisteos,
Moabitas, Amonitas y Sirios; (2 Sam. 8:1-5;
10:18-19). Con toda razón muchos encontramos cierta dificultad en
explicar las palabras de David en Salmos 109:10-13. Allí David se expresa
duramente de sus enemigos; "Anden sus hijos vagabundos, y mendiguen; Y procuren su pan lejos
de sus desolados hogares. Que el acreedor se apodere de todo lo que tiene, Y
extraños saqueen su trabajo. No tenga quien le haga misericordia, Ni haya quien
tenga compasión de sus huérfanos. Su posteridad sea destruida; En la segunda
generación sea borrado su nombre."
1. Entonces, ¿por qué David pidió que
tratara con benignidad a su enemigo?
A. La repuesta
la encontramos en la identidad de aquel enemigo, era Absalón,
su hijo.
a. Cuando le llego el
aviso de que Absalón había sido muerto, hay unas
palabras que describen tal vez, el momento más terrible de su vida. Fue
conmovido grandemente y dijo turbado y llorando en 2 Sam.
18:33; “Entonces
el se turbo, y lloro; y yendo decía así: ¡Hijo mío Absalón,
hijo mío, hijo mío Absalón! ¡Quien me diera que
muriera yo en lugar de ti, Absalón, hijo mío, hijo
mío!” 19:1; “Dieron aviso a Joab: He aquí el rey llora,
y hace duelo por Absalón”.” 19:4; “Mas el rey,
cubierto el rostro, clamaba en alta voz: ¡Hijo mío Absalón,
Absalón, hijo mío, hijo mío!”.
b. Que diferencia puede
llegar a existir cuando ese joven es mi hijo, yo trato de comprender a David al
pedir benignidad para su hijo. Porque al igual que David, yo también tengo un
hijo varón. Los hijos son una herencia de Dios; (Sal. 127:3-5). Qué grandes bendiciones
son para nosotros, pero también pueden traernos muchos problemas. Meditemos en
lo que dijo Salomón en:
(Proverbios 10:1;
17:6; 20:11; 28:7).
c. Quiero hacer notar el peligro que
existe de que nosotros nos olvidemos de nuestras prioridades, por nuestros
hijos. Como padres, estamos expuestos a cometer los mismos errores que David y
después tendremos que pagar las consecuencias, pasando por días terribles así
como él. Nuestros hijos son una bendición de Dios y nuestro gozo, pero también
pueden ser nuestra debilidad, y la razón para cambien nuestras disposiones. David tenia cierta razón para pedir benignidad para Absalón, porque él era su hijo.
2. Notemos en los errores que
resultaron, analicemos la actitud de David.
A. Cambió sus
prioridades, ¿cómo lo hizo?
a. No estuvo dispuesto a disciplinar a su
hijo Absalón por la muerte de su hermano Ammon. Absalón lo mato para
vengar la deshonra de su hermana Tamar. Dijo en: 2 Sam.
13:28-32; “Os
ruego que miréis cuando el corazón de Ammon este
alegre por el vino; y al decir yo: Herid a Ammon,
entonces matadle, y no temáis, pues yo os lo he mandado. Esforzaos, pues, y sed
valientes. Y los criados de Absalón hicieron con Ammon como Absalón les había
mandado. Entonces se levantaron todos los hijos del rey, y montaron cada uno en
su mula, y huyeron. Estando ellos aun en el camino, llego a David rumor que
decía: Absalón ha dado muerte a todos los hijos del
rey, y ninguno de ellos ha quedado. Entonces levantándose David, rasgo sus
vestidos, y se hecho en tierra, y todos sus criados que estaban junto a el
también rasgaron su vestidos. Pero Jonadab, hijo de Simea hermano de David, hablo y dijo: No diga mi señor que
han dado muerte a todos los jóvenes hijos del rey, pues solo Ammos ha sido muerto; porque por mandato de Absalón esto había sido determinado desde el día en que Ammon forzó a Tamar..... ”.
b. David no quiso disciplinar a su hijo, Absalón, había
violado la ley de Dios, se había convertido en un homicida y tuvo que huir de
Jerusalén para evitar el castigo. David sabia que Absalón
no podía ir a él, era tanto su amor por Absalón que
David desea ir a él: 2 Sam. 13:39; “Y el rey deseaba
ver a Absalón; pues ya estaba consolado acerca de Ammon, que había muerto”. 2 Sam.
14:1; “El corazón de David se inclinaba por Absalón”. Finalmente él regreso a Jerusalén y
después de dos años, el rey le recibió con un beso: 2 Sam.
14:33; “Absalón
vino al rey, e inclino su rostro a tierra delante del rey; y el rey beso a Absalón”.
c. También por amor de su hijo avergonzó a
los que lucharon y expusieron su vida por él. Después de derrotar al ejército
de Absalón y matarlo a el,
Israel regreso victorioso, pero su victoria se convirtió en luto. 2 Sam. 19:1-5). “Dieron aviso a Joab: He
aquí el rey llora, y hace duelo por Absalón. Y se
volvió aquel día la victoria en luto para todo el pueblo; porque oyó decir el
pueblo aquel día que el rey tenia dolor por su hijo. Y entro el pueblo aquel
día en la ciudad escondidamente, como suele entrar a escondidas el pueblo
avergonzado que ha huido de la batalla. Mas el rey, cubierto el rostro, clamaba
en alta voz: ¡Hijo mío Absalón, Absalón,
hijo mío, hijo mío! Entonces Joab vino al rey en la
casa, y dijo: Hoy has avergonzado el rostro de tus siervos, que hoy han librado tu vida, la de tus hijos e hijas,
y la vida de tus mujeres, y la vida de tus concubinas”.
d. Por amor a su hijo el rey David
menosprecio a los que en verdad le amaban, amo a los que le aborrecían y dio
lugar que el pueblo hablara mal de el: 2 Sam. 19:5-9;
“Entonces Joab
vino al rey en la casa, y dijo: Hoy has avergonzado el rostro de todos tus
siervos, que hoy han librado tu vida, y la vida de tus hijos y de tus hijas, y
la vida de tus mujeres, y la vida de tus concubinas, amando a los que te
aborrecen, y aborreciendo a los que te aman; porque hoy has declarado que nada
te importan tus Príncipes y siervos; pues hoy me has hecho ver claramente que
si Absalón viviera, aunque todos nosotros
estuviéramos muertos, entonces estarías contento. Levántate pues, ahora, y ve
afuera y habla bondadosamente a tus siervos; porque juro por Jehová que si no
sales, no quedara ni un hombre contigo esta noche; y esto te será peor que
todos los males que te han sobrevenido desde tu juventud hasta ahora. Entonces
se levanto el rey y se sentó a la puerta, y fue dado aviso a todo el pueblo,
diciendo: He aquí el rey esta sentado a la puerta. Y vino todo el pueblo
delante del rey; pero Israel había huido, cada uno a su tienda. Y todo el
pueblo disputaba en todas las tribus de Israel, diciendo: El rey nos ha librado
de mano de nuestros enemigos, y…ahora ha huido del país por miedo de Absalón”. Estas son las cosas que David hizo,
olvidándose así de sus disposiciones y prioridades.
B. Qué fue lo
que hizo Absalón?
a. En cuanto tuvo la oportunidad, Absalón se hizo de un ejército y vino a Jerusalén a
proclamarse rey. David no estuvo dispuesto a enfrentarse con el, su ejercito sí
estaba, pero el no y decidió mejor huir de Jerusalén para que no lo matara.
b. 2 Sam. 15:1; “Aconteció después de esto, que Absalón
se hizo de carros y caballos, y cincuenta hombres que corriesen delante de el”.
15:4-6; “Y
decía Absalón: ¡Quien me pusiera por juez en la
tierra, para que viniesen a mi todos los que tienen pleito o negocio, que yo
les haría justicia!.... Así robaba el corazón de Israel”.
c. 2 Sam. 13-17: “Y un mensajero vino a David, diciendo: El corazón
de todo Israel se va tras Absalón. Entonces David
dijo a todos sus siervos que estaban con el en Jerusalén: Levantaos y huyamos,
porque no podremos escapar delante de Absalón; daos
prisa a partir, no sea que apresurándose el nos alcance, y arroje el mal sobre
nosotros, y hiere la ciudad a filo de espada. Y los siervos del rey dijeron al
rey: He aquí, tus siervos están listos a todo lo que nuestro Señor el rey
decida. El rey entonces salio, con toda su familia es pos de el. Y dejo el rey
diez mujeres concubinas, para que guardasen la casa. Salio, pues, el rey con
todo el pueblo que le seguía, y se detuvieron en un lugar distante”
d. 2 Sam. 15:30;
“Y David
subió la cuesta de los Olivos; y la
subió llorando, llevando la cabeza cubierta y los pies descalzos. También todo
el pueblo que tenia consigo cubrió cada uno su cabeza, e iban llorando mientras
subían”. 2 Sam. 16:11; “He aquí, mi hijo que ha salido de mis entrañas,
acecha mi vida; ¿Cuánto mas ahora un hijo de Benjamín? Dejadle que maldiga,
pues Jehová se lo ha dicho”.
3. Pero, qué de
nosotros, ¿pediremos benignidad para nuestros hijos?
A. Vamos a suponer que mi
hijo se convierte al Señor, que se entusiasma en las cosas de Dios y comienza a
predicar. Vamos a suponer que yo le oigo predicar y me doy cuenta que esta
enseñando el error. ¿Qué pedirían ustedes de mí? ¿Ustedes creen que yo le diría
a otros hermanos de ese error antes de decirle a el? ¿Ustedes creen que yo, por
haberlo oído predicar el error, inmediatamente lo juzgaría y acusaría de ser
uno de ellos y no uno de nosotros? ¿Ustedes creen que yo lo retaría a un debate
publico y comenzaría a advertir a la hermandad de el y mal representarlo?
¿Pondrían en duda mi amor por el?
a. Yo no duraría de
ese amor, por amor a mi hijo yo pondría en práctica el plan que tenemos en
b. No olvidarme como
David de mis prioridades: 1 Tim. 5:20-21; “A los que
persisten en pecar, repréndelos delante de todos, para que los demás…Te
encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo que guardes estas cosas sin
prejuicios, no haciendo nada con parcialidad”.
B. Acercarme a el con la actitud apropiada, eso es lo que
a. Cuantos errores se
han cometido por predicadores viejos, hermanos de experiencia con los
predicadores jóvenes. Al exhortarlos y llamarles la atención, no se les a
tratado con benignidad, se les a avergonzado al llamarles atención públicamente
sin haber hablado con ellos. Se les ha menospreciado y tratado sin respeto, ese
no fue el ejemplo de Priscila y Aquila y de su
actitud con Apolos; Hechos 18:26; “Y comenzó a
hablar con denuedo en la sinagoga; pero cuando le oyeron Priscila y Aquila, le tomaron aparte y le expusieron mas exactamente el camino de Dios”. No hagamos como
David que recibió a Absalón con un beso, ignorando
los errores de nuestros hijos.
b. Finalmente no
olvidemos que tenemos un ministerio que cumplir, un evangelio que predicar a
tiempo y fuera de tiempo; (2 Tim. 4:1-2, 5). Sin olvidar que
antes de ser padres, somos cristianos; (Luc. 12:51-53; Tito
2:6-8). David perdió su integridad: 2 Sam.
19:1; "Dieron
aviso a Joab: He aquí el rey llora, y hace duelo por Absalón". Vino su capitán y le dijo: Ver. 7; "Levántate
pues, ahora, y ve afuera y habla bondadosamente a tus siervos; porque juro por
Jehová que si no sales, no quedará ni un hombre contigo esta noche; y esto te
será peor que todos los males que te han sobrevenido desde tu juventud hasta
ahora." Ver. 9; "Y todo el pueblo disputaba en todas las tribus de Israel,
diciendo: El rey nos ha librado de mano de nuestros enemigos, y nos ha salvado
de mano de los filisteos; y ahora ha huido del país por miedo de Absalón."
Conclusión:
1. Hermanos, yo creo que la perdida de un hijo es una experiencia
muy dolorosa, y es mucho más por la manera en que a veces se pierde a ese hijo.
David sufrió varias pérdidas, el niño que tuvo con Betsabé,
a Amnon y Absalón, que fue
la más dolorosa. ¿Fue esto el resultado de ser David un mal padre? David tuvo
parte de culpa sí, pero lo que le paso a Absalón
incluyendo la manera en que murió, fue el resultado de sus propias decisiones; “El alma que
pecare esa morirá”. “Lo que uno siembra, eso recogerá”.
2. Quiero hacer notar que esta historia llena de dolor y lágrimas,
yo creo que nuestro Dios busco que David se acercara mas a él. Hacerlo un “varón conforme a
su corazón”. Tal vez otra razón podría ser que Dios quería enseñarle a
David a ser un mejor padre. ¿Seria que Absalón fue el
producto de la falta de disciplina? En cualquier hogar donde falte la discíplina, habrá hijos así como Absalón;
(Ecle. 8:11;
Prov. 19:18; 29:17).
3. Finalmente, yo quiero hacer dos peticiones a todos ustedes, mis
hijos (Juan Antonio, Ana y Rosie) por su juventud
están expuestos a cometer errores. Mi primera petición es qué, cuando ustedes
los sorprendan en alguna falta, hagan lo que hicieron Priscila y Aquila con Apolos. Apártenlos y
expóngales más exactamente el camino de Dios. Y la otra petición es igual a la
de David; “Tratad
benignamente por amor de mi a estos jóvenes” porque son mis hijos.
Juan
A. Salazar