“La parábola del crecimiento de la semilla”

(Marcos 4:26-29).

 

Introducción:

1.     Hasta ahora nos hemos enfocado en estudiar las parábolas de Jesús que encontramos en el evangelio según Mateo. 

a.      La mayoría de las parábolas se encuentran en Mateo, pero otras las encontramos en los otros evangelios. 

b.     Hay otras dos más en Mateo, que hoy no estudiaremos, pero lo haremos después. 

2.     En esta ocasión examinaremos una parábola que solo se encuentra en el evangelio de Marcos.

a.      Es llamada, “la parábola del crecimiento de la semilla”. 

b.     Sé registra en Marcos 4:26-29.

3.     La ocasión en que se enseñó esta parábola parece ser la misma cuando...

a.      Jesús enseñó “la parábola del sembrador”; Marcos 4:1-20.

b.     Y la parábola de “la semilla de mostaza”. Marcos 4:30-32. 

Fue en este tiempo del ministerio de Jesús, cuando él comenzó a enseñar en parábolas.

 

[Vamos comenzando a estudiar cuidadosamente esta parábola...]

 

1. La parábola analizada.

 

A. Lo que la parábola revela concerniente al reino de Dios...

1.     Describe cómo la palabra de Dios produce fruto, cómo el reino de Dios crece.

a.      Aunque la semilla no es identificada aquí como la palabra de Dios...

b.     Sí fue identificada así, en la parábola del sembrador; Marcos 4:14; Lucas 8:11.

2.     El crecimiento producido por la palabra de Dios...

a.      Es un misterio, crece en silencio y en secreto; Marcos 4:26-27.

1)     El sembrador puede sembrar la semilla y ver como brota.

2)     Pero cómo crece, es algo más allá de su comprensión.

b.     El crecimiento es gradual, progresivo; Marcos 4:28. 

1)     Cuando un hombre edifica una casa, él puede ver claramente como la casa va tomando forma y desarrollándose, el fundamento, paredes, puertas y ventanas. 

2)    El completo desarrollo de la semilla no ocurre al mismo tiempo, ocurre paso a paso.

3)     Primero la hoja, luego la espiga, después el grano lleno en la espiga.

3.     Pero a traves de dicho crecimiento la siega eventualmente llega; Marcos 4:29; "Y cuando el fruto está maduro, en seguida se mete la hoz, porque la siega ha llegado." El reino de los cielos crece por la eficacia de la palabra de Dios que fue plantada, y crece así como la semilla.

 

B. Comparando esta parábola, con la del sembrador...

1.     La parábola del sembrador enfatiza la responsabilidad del individuo.

a.      La semilla no produce el fruto esperado, hasta que no caen en buena tierra.

b.     Se requiere un corazón bueno y recto, para que la semilla de su fruto; Lucas 8:15.

2.     Pero la parábola del crecimiento de la semilla enfatiza, el divino poder en la palabra.

a.      Un corazón bueno y recto no puede dar fruto por sí mismo, se requiere la semilla que tiene el poder de Dios, para que de fruto en la buena tierra.

3.     Esta parábola enfatiza la necesidad que los sembradores deben de tener, confianza y esperanza en el poder de la semilla, que es la palabra de Dios. 

[La palabra de Dios es la semilla que contiene el poder para dar vida espiritual, y el crecimiento cuando se planta en la buena tierra, el corazón bueno y recto. Es posible que no podamos entender como trabaja este poder, pero la parábola ilustra que todavía lo podemos usar. Para usar esta semilla con más frecuencia y éxito, meditemos en unas cosas más mientras vemos.]  

 

2. La aplicación de la parábola.

 

A. La palabra de Dios es una semilla poderosa...

1.     Tiene el poder para que nosotros nazcamos otra vez; 1 Pedro 1:22-25; Sant. 1:18.

2.     Tiene el poder para ayudarnos a crecer; 1 Pedro 2:1-2.

3.     Y también para salvar nuestras almas; Santiago 1:21.

Todo esto es posible porque la palabra de Dios es viva y poderosa, está llena del Espíritu Santo que da vida; Hebreos 4:12; Juan 6:63.

 

B. Hay dos manera en que podemos usar esta semilla poderosa.

1.     Recibiéndola en nuestros corazones.

a.      Aquí estamos hablando del crecimiento del reino de Dios en nuestras vidas.

b.     Pero es necesario que recibamos la palabra de Dios apropiadamente.

1)    Con un corazón bueno y recto; Lucas 8:15; Hechos 17:11.

2)     Con humildad y con toda disposición; Santiago 1:21.

3)     Como niños que, desesperadamente ansían la leche de su madre; 1 Ped. 2:2. Dejando a un lado todo lo que puede ahogar la palabra de Dios, en nuestras vidas; 1 Ped. 2:1.

c.     Cuando uno reciba la palabra de Dios, el crecimiento va a ocurrir.

1)     Recordemos que el crecimiento es gradual, o escalonado.

2)     Primero la hoja, luego la espiga, después el grano lleno en la espiga; Marcos 4:28. Por eso es necesario seguir alimentándonos de la palabra de Dios y así “crecer para salvación”.

2.     Sembrando la semilla en todos los lugares que uno pueda.

a.      Aquí estamos hablando del crecimiento del reino de Dios en el mundo.

b.     Igual que en la parábola del sembrador, debemos de plantar la semilla en dondequiera.

c.     Igual que en la parábola del sembrador, nosotros debemos de recordar que...

1)     El crecimiento solo ocurrirá a traves del divino poder que está en la palabra, ya que es Dios el que hace posible el crecimiento.

2)     Nosotros solo somos los sembradores: 1 Cor. 3:5-7; "¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió el Señor. Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios. Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento."

3)     El crecimiento se desarrolla gradualmente, poco a poco. Habrá días en que todo lo que uno hará es sembrar, habrá otros días en que uno solo esperará. Igual que un labrador espera pacientemente: Sant. 5:7; "Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía."

 

Conclusión:

1.     El tema general en la parábola del “crecimiento de la semilla” es este...

a.      En el reino de Dios, nosotros sembramos y trabajamos junto con Él.

b.     El resultado de este trabajo dependerá de él y para perfeccionarlo, él tomará su tiempo. 

2.     Esto siempre ha sido así.

a.      Es nuestro deber sembrar la semilla, y Dios dará en crecimiento: 1 Cor. 3:6-9; "Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios. Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento. Y el que planta y el que riega son una misma cosa; aunque cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor. Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios."

b.     Habiendo sembrado la semilla, uno debe de esperar a que Dios perfeccione ese trabajo: Filipenses 1:6; "Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo."

c.     Ese crecimiento será gradual, progresivo, hasta que sé haya desarrollado, entonces será tiempo de recoger ese fruto.

3.     Esta parábola nos enseña que nosotros debemos de tener esperanza y confianza en el poder de Dios, que está en la palabra de Dios.

a.      ¿Confiamos en nosotros en ese poder para salvar a los perdidos?

1)     ¿Acaso buscamos en las artimañas de los hombres la manera de salvar al perdido?

2)     El evangelio de Cristo es la única manera para salvar; Romanos 1:16-17.

b.     ¿Confiamos nosotros en este poder para salvar nuestra alma?

1)     ¿Acaso buscamos otros métodos que en verdad no pueden salvar?

2)    La palabra de Dios es lo único capas de salvar nuestra alma; Santiago 1:21.

 

Hermano, ¿está usted sembrando la semilla para salvar al mundo y a usted también?